La vida a bordo
Cada crucero en un barco de vela es diferente de los demás. Cuando
estas a bordo los horizontes cambian. Nuevas emociones son siempre a la
vuelta de la esquina: un incentivo para navegar ancla y descubrir la vida de la
mar. Abandonar la prisa sin metas, y no preocuparse de los plazos. La
belleza no sólo está en al seguir el ritmo de los elementos naturales. Velear
para ir a una bahía, sumergirse en el agua o comer a la sombra de los toldos,
despertarse al grito de las gaviotas y de las olas que se rompien en la playa.
En este caso, el propósito real de los cruceros es el viaje, la navegación, el
intercambio de la vida a bordo. El barco se convierte en un pequeño mundo en el
que todos contribuien al éxito de la travesía. Una de las ventajas de la
vela es el estudio y la práctica de meditación que ayuda a limpiar la mente de
pensamientos y volver a descubrir el placer de cosas esenciales. A bordo sólo
sirve lo que es realmente útil. En barco el patrón es la cifra para toda la
tripulación, y tiene la tarea de garantizar la seguridad a bordo y la gestión de
las relaciones humanas.